El origen de la palabra empleo es bastante negativo, según la Real
Academia de la Lengua deriva del latín tripaliare, elemento de tortura
compuesto de tres palos.
En otras leguas antiguas esta palabra también tiene connotaciones
negativas y relacionadas con el sufrimiento.
Hoy en día este término tiene otro significado, todo el mundo necesita
trabajar para recibir los ingresos necesarios que le permitan cubrir sus
necesidades personales.
Técnicamente la definición de empleo se utiliza para describir aquella
actividad tanto física como intelectual que se realiza a cambio de un
importe económico.
Dicho importe se acuerda mediante contrato mercantil, el cual incluye
condiciones, horas, tipo de empleo, término final de los trabajos,
honorarios, y si el empleado es contratado en la modalidad de trabajo
temporal o indefinido, también debe de incluir garantías y asistencia
sanitaria incluida además de los periodos de vacaciones.
En el pasado las condiciones de trabajo eran deplorables, la mayoría de
trabajadores tenían que realizar su actividad en condiciones pésimas,
fruto del abuso de autoridad que los terratenientes, empresarios y
caciques.


Épocas no tan lejanas


La definición precisa para lo que ocurría en esa época era esclavitud. El
maltrato era habitual, las personas eran consideradas como meras
herramientas de trabajo, carecían absolutamente de un trato digno y sus
condiciones de vida eran terribles.
Este flagelo duró varios siglos hasta que presidentes de los países más
importantes decretaron leyes que garantizaran los derechos mínimos de
los humanos.

Los sindicatos fueron un instrumento determinante que unió a los
trabajadores
para defender sus derechos. Aunque le pese a muchos
empresarios, hoy en día los trabajadores tienen quien represente y haga
ejercer sus derechos.
Bajo estas condiciones históricas nos encontramos en la actualidad con
unas condiciones que aunque han mejorado significativamente, todavía
tienen mucho camino por andar para ser las justas.
Las condiciones salariales no son las óptimas para la mayoría de
empleados, tampoco lo son los horarios, prestación por incapacidad
laboral, vacaciones y horas extra.


Tributos y empleados


El fraude tributario es la tónica habitual en la mayoría de los países, no lo
es menos en cuanto a la evasión del pago de impuestos en las empresas.
Una modalidad de fraude tributario es en el pago de las horas extras, que
en el caso de que las reciba el empleado, en muchas ocasiones se paga
mal y en efectivo para que dichas horas no consten en los libros
societarios y contables de las empresas.
Trabajar sin contrato, por horas, de forma temporal, es otro caldo de
cultivo para abusar de las necesidades de los candidatos a empleo.
El empleado es el eslabón más débil de la cadena laboral, esto se debe a la
mala praxis de los empresarios que anteponen el beneficio económico a
los derechos fundamentales del ser humano y a unas leyes laxas que
propician este tipo de injusticias.
El empleo de calidad dinamiza la actividad económica de un país,
repercute en una mayor capacidad de gasto por parte de los ciudadanos,
genera empleo, mejora la calidad de los servicios públicos por el aumento
del pago de impuestos, y sobre todo dignifica.


¿Quién puede cambiar esto?


Claramente los legisladores y también los empresarios. Los primeros
decretando leyes más justas para los trabajadores, por el lado de los
empresarios cambiando su actitud basada en el beneficio propio por el
bien común.
Es evidente que el fin de las empresas es el beneficio económico, y
también es justo reconocer que muchos empresarios tuvieron unos inicios
duros, expusieron su patrimonio para llevar a cabo un proyecto
empresarial que en muchas ocasiones terminó fracasando.
Pero los empresarios deben de entender que mejorar las condiciones de
sus empleados
repercute de forma positiva en muchos aspectos, mayor
productividad, mejor calidad de vida de los empleados, mayor capacidad
de gasto, dinamización del sector comercial con el consecuente aumento
de la tasa de empleo, y lo que es más importante, disminuye la deserción
laboral y la rotación de empleados.


Calidad del empleo


Los países más desarrollados del planeta como lo son Alemania, Noruega,
Finlandia, Estados Unidos y Canadá
, dan buen testimonio de lo importante que es mejorar las condiciones laborales. Los datos macroeconómicos reportan cifras muy significativas, la tasa de desempleo es baja y se mantiene estable a lo largo de décadas, el PIB es elevado, la renta per cápita es muy ventajosa para los empleados, los servicios públicos son de calidad, y la calidad de vida de los ciudadanos es muy alta.


Generar trabajo precario se traduce en todo lo contrario, lo peor de todo
es que se entra en una espiral descendente que termina por dañar todos
los estamentos públicos y privados de un país.
Apostar por un empleo de calidad puede repercutir en cambios drásticos
en la calidad de vida de un país.
Vivimos en la era de la globalización, el capitalismo es el nuevo dogma
social, todo se basa en la producción y el consumo, millones de ciudadanos se ven implicados de una u otra forma en este sistema
económico.

Las grandes potencias mundiales basan su política tributaria
en el consumo masivo
, los empleados son los principales actores, sin su
participación el sistema actual colapsaría en pocos meses.
Es justo que los empleados trabajen en mejores condiciones y sean
beneficiaros de incentivos económicos más equitativos.

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